| Théatre du Soleil o el placer de narrar |
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| Domingo, 08 de Enero de 2012 13:32 | |
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Apenas el público entra en el espacio teatral que el Théatre du Soleil construyó en la Estación Mapocho, como réplica de La Cartoucherie, su casa en Francia, sorprende su magnificencia. Un enorme escenario, de 36 x 45 metros, enfrenta graderías para 600 personas. Luego vienen las sorpresas teatrales. Los Náufrago de la Loca Esperanza se mueve en dos espacios narrativos: el del dueño de un restaurante que, junto con su hermana y sus trabajadores, intenta realizar una película muda en 1914; y el de la producción y grabación de esta película, inspirada en un libro póstumo de Julio Verne y ambientada a fines del siglo XIX. El sueño de hacer una película se mezcla con la convulsiones del período anterior a la Primera Guerra Mundial, sucesos que mantienen expectantes a los actores amateurs. Luego hay otro sueño, el de la cinta, que cuenta las peripecias de un grupo de pasajeros que naufraga en una isla del Cabo de Hornos donde intenta, sin suerte, construir una verdadera sociedad igualitaria. Así, las grandes problemáticas del mundo contemporáneo son retratadas impecablemente por Ariane Mnouchkine y su compañía a través de cuatro horas. El desafío es grande, claro que sí, tanto para quien sigue la obra desde una butaca como para los 32 actores en escena, ya que el placer de contar historias es desarrollado al máximo, a modo de una gran novela, con disgresiones e historias paralelas. La troupe entrega un acabado engranaje escénico. Siempre hay gente moviéndose de un lado para otro, tomando un foco, moviendo algo de la escenografía, impregnando todo de un ritmo mareador. Luego, la película muda es ejecutada con toda la ingenuidad de la época y dejando al descubierto la gran variedad de trucos usados. La materialidad con que el Téatre du Soleil resuelve escenas de nieve o en los mares australes, no sólo hacen reír sino que causan admiración por su ingenio. Los Náufragos de la Loca Esperanza es un imperdible. Un gran aporte para la escena nacional, un verdadero manifiesto sobre la misión del teatro.
Coordenadas Estación Mapocho Miércoles a domingo, hasta el 22 de enero. Miércoles a sábado a las 19 horas, domingo a las 17. |


Un lujo para los sentidos y la más impactante obra teatral que se ha visto en Santiago a Mil es, sin duda, Los Náufragos de la Loca Esperanza, del Théatre du Soleil. Por la poesía que destila, por la perfección del engranaje teatral en escena, por la entrega de toda una compañía que se mueve incansablemente para crear mundos que atrapan al espectador.