| “El Gorila”: Corporalidad ante todo |
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| Miércoles, 11 de Enero de 2012 11:18 | |
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En escena, Brontis (50) hace gala de toda una fisicalidad entrenada (hay que decir que estuvo durante siete años en el Théatre du Soleil). Su cuerpo revela a cada instante la lucha del mono por controlar sus gestos originarios. Endereza las piernas para caminar como ser humano, pero casi imperceptiblemente surge el gesto monesco: las rodillas se doblan, el pecho se proyecta, las manos cuelgan. A medida que avanza la obra el habla del intérprete pierde su neutralidad con leve acento francés con que parte, y va tomando cada vez más un tono amexicanado. El recorrido descansa en los recursos del protagonista, ya que ni la banda sonora ni la ambientación (un pódium rojo a un costado y de fondo grandes fotos en blanco y negro, donde destaca la de Charles Darwin) son un gran aporte a la tensión dramática. Si bien impacta la performance de Brontis por su despliegue físico, la puesta en escena en general es fría y el intérprete no consigue remecer al espectador, no consigue conmoverlo.
En el marco de Stgo a Mil |


Padre e hijo, Alejandro y Brontis Jodorowsky, se unen en el teatro. La pieza es “El Gorila”, adaptación del cuento de Kafka “Informe para una Academia” (1916), que muestra como un gorila que se ha humanizado a costa de muchos sacrificios, dominando su naturaleza, adquiere primero los modos humanos y luego nuestros más grandes vicios: el abuso de poder, el amor por el dinero, la mentira, en fin.
“El Gorila” se presentó en el GAM