Teatro hipnótico en cartelera en Teatro Bellavista durante enero

Una nueva categoría en el repertorio de las artes de la representación, el teatro hipnótico, que se ha estado desarrollando paralelamente en diversos países, tendrá en Chile una nueva temporada de funciones. La obra “Tócala una vez más”, del hipnoterapeuta Paul Anwandter y que se estrenó en noviembre pasado, volverá a cartelera de la Sala Bellavista todos los viernes de enero.
Se trata de la segunda creación de este género que ha producido el autor, que en 2024 presentó su “ópera prima”, “21 cosas para recordar”, en el mismo escenario.
Anwandter, quien es ingeniero electrónico de profesión, dirige una academia llamada “Inpact”, donde imparte diversos cursos bajo el título genérico de “técnicas de desarrollo humano”. Entre los cuales se incluye hipnosis, coaching y programación neurolingüística.
Refiriéndose a las características de sus obras teatrales indica que se trata de “una propuesta escénica basada en los principios de la hipnosis clínica ericksoniana, la programación neurolingüística (PNL) y el lenguaje simbólico”.
En ello también involucra aspectos de su formación académica en física y matemáticas. Lo que está presente en “Tócala una vez más”. Señala que está basada en dos elementos conocidos de la física cuántica, la teoría de las cuerdas y el experimento del gato de Schrödinger. “La obra se estructura en capas de significado que se entrelazan como dimensiones paralelas. El texto induce un trance escénico, donde el ritmo, la música y el lenguaje simbólico guían al espectador por un viaje introspectivo que trasciende el tiempo lineal. Así, se genera una narrativa no convencional que toca fibras profundas del inconsciente”, precisa
Teatro Terapéutico
En su aspecto más visible, “Tócala una vez más” es la historia de amor y desamor de una pareja que se está separando. En cuyo desarrollo el autor va introduciendo los recursos que puedan llevar a los espectadores al trance y la experiencia hipnótica.
Entre los antecedentes que se han mencionado como precursores de este género o subgénero teatral se encuentra la obra “La sonata de los fantasmas” del autor sueco August Strindberg, estrenada en 1907.
Otro referente que se ha señalado es el Premio Nobel de Literatura noruego Jo Fosse.
Experimentos de esta índole se están desarrollando también en otros países. Como es el caso de la obra “Ruth y la araña”, unipersonal de la argentina Julia Lamas.
En el montaje de “Tócala una vez más” la música juega un rol fundamental “Cuando escuchas una melodía, esta modula tu estado interno, y esa modulación produce trance. Si escuchas, por ejemplo, el Réquiem de Mozart, sentirás la pesadez de la muerte; pero aquí hay músicas de Janis Joplin o Nina Simone, con una carga emocional e histórica que, la conozcas o no, te afecta. Desde esa emoción interna se construye el texto. Hay varias capas de actuación para inducir el trance”, explica
Se incluyen 38 fragmentos que Anwandter eligió después de escuchar más de tres mil obras musicales, contemplando autores como Leon Bridges, Janis Joplin, Etta James, Steve Reid, The Bogdan Brothers, Jimi Hendrix, Nina Simone, Otis Redding, Thelonious Monk, John Coltrane, Bach, Philip Glass, Billie Holiday y Led Zeppelin.
El título de la pieza, “Tócala una vez más”, está tomado de la clásica película de Michael Curtiz “Casablanca”, como homenaje. Así como en otros pasajes de la representación se incluye guiños alusivos a Éric Rohmer, Louis Malle y François Truffaut.
Anwandter expresa que su propósito al usar el teatro para realizar hipnosis es “que a través del trance se abran posibilidades, caminos y perspectivas. Es un trabajo de teatro hipnótico, donde el texto busca sanar y cuidar, pero desde la diversión”.
Con “Tócala una vez más” Anwandter debutó además en la dirección, tarea que compartió con la también también coach e hipnoterapeuta Marisol Castillo que igualmente incursiona en este rol por primera vez.
Ella expresa que el contenido de la obra “es muy similar a experiencias reales que ocurren en distintos sistemas de vida y comunicación. Cada escena y cada diálogo están pensados con un lenguaje hipnótico que busca conectar con la mente inconsciente del espectador y su propia experiencia. Puede ocurrir que las personas crean que la obra representa su vida. Y eso es lo que la hace valiosa: aunque sea una historia inventada, conecta con emociones y vivencias reales”.