Teatro a Mil: “MÁM”, el paso de montaña donde las polaridades convergen

Presentada los días 23, 24 y 25 de enero en el Teatro Municipal de Las Condes, en el marco del Festival Teatro a Mil 2026, “MÁM” es la obra cumbre de la compañía irlandesa Teaċ Daṁsa, bajo la dirección y coreografía de Michael Keegan-Dolan. Con una duración aproximada de 80 minutos, la pieza reúne en escena al virtuoso concertinista Cormac Begley, a la orquesta de música contemporánea Stargaze y a un elenco de once intérpretes internacionales junto a una niña chilena. Según el creador, la obra nace de la inspiración en su territorio y sus ancestros, convirtiendo el escenario en un umbral —”MÁM” significa “paso de montaña” en gaélico— donde las emociones no se representan, sino que se viven y se transitan de manera transparente y real.
El dispositivo escénico, diseñado por Sabine Dargent, utiliza una tarima única que jerarquiza la acción, sobre la cual habitan sillas y mesas de madera antigua. Estos elementos son herramientas de cambio: los intérpretes los desplazan constantemente para formar nuevos espacios, reflejando cómo el entorno se transforma según lo que el cuerpo experimenta. La atmósfera se define por el despliegue de telones que caen lateralmente, hasta llegar a un telón azul que desciende verticalmente al final.

La iluminación de Adam Silverman, lejos de buscar el artificio, se mantiene como una luz ambiental que privilegia la visibilidad del esfuerzo. Esta “luz de servicio” permite que el espectador sea testigo de la relevancia de los cuerpos en su estado más puro: el sudor que brilla como un registro físico del pacto colectivo, la respiración agitada que marca el ritmo real de la obra y la expresividad honesta en los rostros de quienes no están actuando, sino habitando un agotamiento legítimo.

Lo que define a “MÁM” es su impecable calidad técnica e interpretativa puesta al servicio de la verdad. Los bailarines ejecutan giros vertiginosos y espirales complejas con una limpieza técnica absoluta, pero la coreografía no es una exhibición de virtuosismo vacío; es el motor que hace que las emociones emerjan. Se nota cómo el movimiento va cediendo ante lo que los cuerpos experimentan: el enojo, la alegría, el deseo y la euforia no son poses, sino estados por los que los intérpretes transitan físicamente. La mezcla de danza contemporánea con pasos de raíz tradicional y zapateos rítmicos contra la madera genera una energía que se siente verdadera, donde el cuerpo es el único territorio donde estas emociones pueden chocar y encontrar un equilibrio.

A medida que avanza la obra, la conexión entre danzantes y músicos se vuelve absoluta. Los integrantes de s t a r g a z e y Cormac Begley no solo tocan; habitan la escena y se integran en la expresividad del grupo, disolviendo cualquier jerarquía entre el sonido y el movimiento. En medio de esta intensidad, la obra regala momentos de una humanidad tan directa que arranca carcajadas genuinas del público, rompiendo cualquier distancia académica. Un momento clave es el ritual de besos, abrazos y rechazos iniciado por uno de los bailarines —quien también introduce la realidad cruda al fumar en escena—, que termina contagiando a todo el elenco en un acto de entrega compartida.

El resultado es una experiencia que destaca por su perfección interpretativa y su capacidad de mostrar cómo se vive el cambio emocional en el cuerpo. “MÁM” no ofrece respuestas coreográficas cerradas, sino que nos sitúa en ese “paso de montaña” donde el encuentro con el otro nos obliga a transitar todos los estados posibles entre seres humanos. Tras el fade-out final entre el humo y los ventiladores, queda la sensación de haber presenciado algo profundamente honesto: la prueba de que, cuando el cuerpo se entrega de verdad, las emociones dejan de ser ficción para convertirse en pura presencia escénica. Ante este organismo vibrante, queda suspendida una última interrogante: ¿es acaso el encuentro con el otro el único territorio donde nuestras emociones, en toda su contradicción, adquieren finalmente su verdad?

fotos Natalia Espina / TMLC / @natalia:photo