El musical “Octeto”, de David Malloy (autor de la ópera electropop “Broadway Natasha, Pierre & The Great Comet of 1812”), es una joyita dentro de la cartelera nacional por varias razones: la versión de la compañía chilena Darshan Teatro es la primera en español, con traducción de su director Ramón Gutiérrez y de la actriz/productora creativa María Pedrique; la obra toca un tema tan contingente como las adicciones digitales y, lo que más impresiona al espectador, no hay instrumentos musicales en escena, solo voces. Es un musical a capella.
Pedrique demoró seis años en lograr que los representantes de Malloy aceptaran venderles los derechos. Parte importante en esa decisión fueron los logros de Darshan en el género con las producciones “El violinista en el tejado”, “Cabaret” y “Casi normales”.
Esta producción, dirigida por Gutiérrez, comienza en una sala vacía (tal vez de una iglesia), donde se realizará una reunión semanal de apoyo para personas con adicciones digitales. Es así como ocho desconocidos, interpretados por Florencia Arenas, Jaime Barraza, Pablo Cavieres, Camila Cifuentes, Aníbal Gutiérrez, Elvira López Alfonso, María Pedrique y Nicolás Zambrano, se enfrentan a sus complejas relaciones con la tecnología y el mundo virtual.
A la manera de “Chicago”, los personajes confidencian sus problemas, que van desde la distracción causada por la luz azul y la adicción a la pornografía en línea, hasta la cultura de la cancelación a través de las funas y las teorías conspirativas. “Octeto” reflexiona sobre cómo internet ha transformado nuestra relación con los demás, con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.
Con solo unas cuántas sillas y un micrófono, se desarrolla la trama. Como no llega el guía de la sesión, Paula (Elvira
López Alfonso) se encarga de liderarla. Los participantes aparecen, se presentan, dejan sus cosas y toman un celular de plástico para calmar la ansiedad.
Los intérpretes cantan y entrelazan sus voces en momentos inolvidables, como en los himnos “El bosque” y “El Campo”. Hay una mística que toca lo espiritual en esta reunión, las voces -desde el agudo al bajo- tocan fibras imprevistas y la ceremonia del té al cierre confirma.
El grupo nacional suena de maravillas. Armonizan a la perfección y cada integrante se despliega en su momento, pero destacan como canta-actrices Elvira López Alfonso y María Pedrique. Ambas saben cómo manejar el ritmo de los fraseos, la modulación y las particularidades de su personaje, lo que permite que los espectadores les entiendan cada palabra.
Elvira es Paula -a quien el mundo digital ha separado de su marido-, la guía que motiva las confidencias de los demás, la que les recuerda que deben cuidar su lugar seguro. María es Jessica, una chica sonriente pese a haber sido funada en RR.SS. No cuenta el porqué, pero sí sus consecuencias vitales.
Uno a uno van desfilando los testimonios. Todos los protagonistas cantan muy bien (van del canto pop al los aires jazzísticos), pero a algunos por largos momentos no se les entiende lo que dicen, dejando truncas sus historias.
Frente a la realidad contingente que toca, la dramaturgia de “Octeto” resulta en ciertos parajes un poco estática y discursiva, con una teatralidad que no fluye del todo. Los chilenos sortean esa característica con juego escénico y caracterizaciones claras.
Pese a esos detalles, el resultado de la puesta en escena chilena impresiona. El equipo, liderado por el director Ramón Gutiérrez, con Valeria Peña en la dirección musical y Phelix Williamson en la dirección de actores, realiza un trabajo delicado e inédito. Uno de sus grandes desafíos fue encontrar las voces adecuadas. Y lo lograron.
“Octeto” es una obra esperanzadora, que si bien evidencia los males del mundo digital en que estamos inmersos, habla de la posibilidad de redención a través del colectivo, la naturaleza y la espiritualidad. El montaje es una isla en medio de la cartelera santiaguina, que consigue aunar bellas voces que funcionan en solitario y juntas, con un mensaje. Que sabemos, pero que nunca está demás recordar.
Coordenadas
Corporación Cultural de Las Condes
20 al 29 de marzo
Viernes, sábado y domingo, 19:30 horas
GAM
2 al 19 de abril
Jueves a viernes 20 horas
Sábado y domingo 17 horas
