“Cerebro”: la escena como testimonio y reflexión sobre la vida

“Cerebro” es una obra performática interactiva, una experiencia única, pero también un biodrama, ya que escenifica el presente -en el sentido más estricto de la palabra- de Jorge Becker. El actor, que fuera figura del teatro y el cine, padeció un virus hace poco más de 10 años que “desconectó” parte de su cuerpo de su cerebro, llevándolo a una compleja discapacidad. Motivado por el mismo Becker, Francisco Medina -colega y amigo- se lanzó a investigar cómo estimular ese cerebro parcialmente desconectado.
En escena Jorge es el centro de lo que sucede. Lo acompañan la bailarina Ana María Manríquez, la actriz y bailarina Cassandra Day, el actor y bailarín Álvaro Pizarro más el mismo Medina, que dirige y está a cargo de la dramaturgia. Ellos no solamente contienen a Becker, sino que además descifran sus actitudes y expresiones, soplándole acciones y textos de manera orgánica.
El público participa de varias maneras: es interpelado directamente por la voz del protagonista articulada de corrido gracias a la digitalidad -ya que él no puede comunicarse verbalmente de manera lógica-, y también a través de una app que permite decidir el orden de algunas escenas: recuerdos, tacto y karaoke
Esta aleatoriedad le da una certidumbre a Becker, puede equivocarse, puede fallar, puede confundirse. El actor no tiene memoria a corto plazo, por lo tanto no puede aprenderse textos ni recordar el orden de las escenas.
Su cerebro es sometido a estímulos de diferente tipo, de contacto directo -piel contra piel- y de tecnología, como un dron que lo graba, aspiradoras robot que lo rodean. Él siempre se sorprende.
Y como recuerda todas las canciones que se sabía al momento de su enfermedad, tal vez lo más emotivo es el karaoke, donde el público tiene que elegir el orden de canciones populares de cantantes como Camilo Sesto, Massiel y La Lupe. Jorge canta, feliz. Y el público canta con él en un efecto de unión colectiva, que espanta la soledad contemporánea y devuelve la esperanza los tres minutos de cada tema.
“Cerebro” transita entre el Jorge Becker ser humano y el Jorge Becker actor, hay representación y hay presencia vital. La intimidad se instala siempre, entre confidencias, retazos de pasado y un estar desde la biografía de todos los performers.
Se trata de teatro biográfico y performático, construido a partir de lo que no es teatro: la vida pura y dura. Y también de una reflexión teatral que rescata la esencia del ser humano, que a veces se pierde o se borronea a través de la mediación tecnológica o acercamientos demasiado intelectuales.
Claro que lo prosaico de lo cotidiano se resignifica en el espacio poético de la escena, y la materialidad no es otra que el cuerpo y su presencia resonante.
Por lo tanto no hay discursos de estilo o género, salvo el nombre que cada uno de los presentes quiera ponerle a su experiencia.
Lo que sí hay es inclusión en el más amplio sentido de la palabra. La discapacidad de Becker, resignificada en el espacio teatral, toca profundamente al público, pero no busca su conmiseración. Al contrario, existe un ánimo lúdico en el ser en conjunto, en armar una red entre las personas que están en escena y las personas que están de espectadoras.
Una red afectiva, y gozosa, donde la vida es la representación y la representación es la vida.
“Cerebro” interpela desde su aparente simpleza. ¿Cuál es la línea divisoria entre la representación y la vida? ¿Cuáles son los límites de nuestro cerebro? ¿Qué es la realidad para cada uno de nosotros?