“El vicio absurdo”: una propuesta de excelencia

Claudia de Girolamo se luce como la protagonista de la nueva lectura de “El vicio absurdo”, monólogo que hace 33 años inició su trabajo creativo con Rodrigo Pérez. Esta vez hay una maduración de los materiales, desde el texto- escrito por Roberto Baeza- hasta la presencia de la actriz y del personaje en escena. El trío ha crecido artísticamente, lo que se plasma en el escenario con una revisión que incluye preguntarse sobre la puesta original.
La obra muestra los últimos momentos de Virginia Woolf -fundamental escritora inglesa, autora de obras como “La sra. Dalloway”, “El cuarto propio” y “Orlando”- antes de suicidarse con los bolsillos cargados de piedras en el río Ouse.
Di Girolamo transita entre ser Virginia, y sus pensamientos extraviados, y ser ella, la actriz que interpreta. Viste un pantalón ancho pinzado. de época, en denim, con delicados mocasines, una blusa y un impermeable design de gran ruedo. El diseño integral, de César Erazo, crea además un espacio aséptico, frío, con dos mesones de vidrio con piedras. De fondo se proyectan visuales. El conjunto acoge el cuerpo de la actriz y lo potencia.
La iluminación colabora a la atmósfera, centrándose en Virginia/Claudia o mostrando la inmensidad del espacio. La sonoridad, a cargo de Guillermo Ugalde, colabora las tensiones y fracturas escénicas.
Estas materialidades abren capas de sentido que permean al espectador, crean estados y lo sensibilizan.
El dilema de representar y cómo representar, la liminalidad entre ficción y realidad (una permea a la otra), las dudas de Virginia sobre la verdadera existencia, sus dolores, su infancia abusada y su amor por las palabras se instalan en el escenario de manera casi concreta.
Diversos micrófonos, y sus recursos sonoros, le permiten a Di Girolamo usar los tonos de voz, del más grave, al más agudo. Su decir demuestra cierta perturbación cuando es Virginia, y luego la calma de ser ella misma. Trabaja la corporalidad: va rápido, lento, corre, camina.
Este recorrido, propuesto por el equipo creativo, entrega un viaje donde cada pieza encaja a la perfección. Claudia di Girolamo es tan profunda, como la intérprete y como la escritora, que sus palabras emocionan y detonan reflexiones. La mano de Rodrigo Pérez está presente en el todo de la propuesta, que fluye sin tropiezos en un recorrido poético que explora de manera sutil en la vulnerabilidad emocional y mental de Virginia, además de inmiscuirse en los vericuetos de la representación.
“El vicio absurdo” es una obra que pasa rápido, demasiado, inclusive. Virgina Woolf se convierte en escena en una metáfora de la fragilidad de los seres sensibles en medio de un mundo que arrasa y no entiende; del dolor de ser, y también de no ser. Un entramado perfecto, donde nada sobra. Ni falta.

fotos Catalina Córdova 

Coordenadas
Teatro La Memoria
23 de julio al 15 de agosto
Jueves a sábado a las 19:30 hrs
60 minutos