“Las cosas extraordinarias”: intimidad y ternura en una interpretación que seduce

La versión que protagoniza Lucas Sáez de “Las cosas extraordinarias”, de Duncan Macmillan junto a Jonny Donahoey, es una versión en un tono diferente a la que interpretó el actor Álvaro Escobar unos años atrás en Chile. En una relectura que, por supuesto, incluye adaptación, la obra adquiere interés incluso para quienes la vieron antes.

Dirigida y adaptada por la joven directora y dramaturga Amalia Cuevas, esta propuesta es muy rítmica y consigue que la corporalidad entrenada de Sáez sostenga la obra de principio a fin. La pieza toca un tema sensible y universal como es el suicidio, al mostrar a un hombre que desde el primer intento de suicidio de su mamá, cuando él tenía 7 años- decidió empezar a hacer una lista de cosas extraordinarias para que ella se encantara con la vida.

Esta tarea la fue retomando en diversos momentos de su vida y, finalmente, lo ayudó a darse cuenta de su situación emocional y psicológica.

El montaje propuesto no se instala en un espacio tradicional sino en uno multiuso, ubicado en el ubicado en el subterráneo del Centro Cultural San Ginés. La iluminación facilita la intimidad y la conexión con el público, igual las cosas que hay en el escenario, que son en recuerdos del protagonista.

Los espectadores se ubican en un semicírculo muy cerrado con Lucas prácticamente en el medio, generando una cercanía que permite captar el ángel del intérprete. El actor se mueve muy bien en uno de los aspectos más importantes de la obra, que es facilitar la participación del público: mira a las personas de frente sin intimidarlas y con cariño, y eso hace que los elegidos participen como personajes secundarios de la historia (una veterinaria, su papá, su psicóloga, su novia) lo que agiliza el relato.

En esta puesta en escena Lucas Sáez demuestra su versatilidad, ya que además de actuar, canta y trabaja con su cuerpo, llenando el espacio con otras posibilidades. Incluso hace la invertida en un momento mientras dice un texto, y lo hace con absoluta naturalidad, como si fuera parte de su respiración.

“Las cosas extraordinarias” habla de la depresión y de las imposibilidades psicológicas de una manera amable y amorosa, que incentiva la preocupación por el tema pero no lo sataniza ni lo vuelve tabú. En este punto la interpretación de Sáez es fundamente, ya que su tono es serio, pero no grave; es profundo, pero no denso.

Esta versión de la obra, originalmente estrenada en 2014, logra su cometido al transmitir con intimidad y sensibilidad contenidos que a nadie dejarán indiferente. Lucas Sáez se muestra con un intérprete versátil, que utiliza diversas herramientas para acercar y acercarse a los espectadores, y Amalia Cuevas acierta al dosificar el ritmo emocional y el temporal.

foto de entrada Fiorella Contente
foto texto Catalina Silva

Coordenadas
CCSan Ginés, Mallinckrodt 76
Viernes y sábados de abril a las 20.30 horas