“Wuñelfe”: lograda mirada desde el hoy a la cosmovisión mapuche

“Wuñelfe: lucero del amanecer”, es la nueva creación dancística del bailarín y coreógrafo Ricardo Curaqueo Curiche donde desplaza su mirada de lo corporal originario hacia una búsqueda del cruce con el cuerpo contemporáneo. El resultado es una amalgama sensorial que lleva a espectadores y espectadoras a un momento ritual. Mapuche, para los conocedores de su cosmovisión; universal, para los legos.
La mixtura también llega a la sonoridad. Hay un violín, ejecutado en vivo por Francisco Moreira (VÑVM), quien no solo compuso la música sino que también colaboró en la dramaturgia. A él se suman cuatro mujeres (Danitza Segura Licanqueo, Yasmín Millán Castro, Sonia Orobia Retamales y Karina Diaz Osorio) ataviadas de forma tradicional quienes cantan, en español y mapuzungún, y tocan instrumentos originarios como el cultrún.
La narración oral también está presente, a través de un texto que invita a sumergirse en la creación del mundo según el pueblo mapuche. Texto femenino, que habla de abuelas y mujeres que se reúnen bajo la lluvia.
Nueve danzantes femeninas en escena dan cuerpo a la obra, que se estructura en actos, que parten y se cierran con sonoridad mapuche. Lo que vemos en escena es el viaje del Wuñelfe o Lucero del amanecer desde la oscuridad a la luz, símbolo de la creación del mundo y del paso del caos al orden. También se asimila con el renacer, la renovación de la vida y la alianza del mundo espiritual con el terrenal.
Hay un personaje que encarna al lucero o planeta Venus: una mujer de negro ( la bailarina Vania Pascualetti) que atraviesa la obra portando dos varas de madera y al final se transforma en un ser mágico.
Las bailarinas visten un atuendo que recuerda al ropaje samurai o tal vez a la estilización de vestimentas originarias de diversas culturas. Llevan pantalones anchos y una chaqueta que se cierra con una faja. Visten de gris.
El escenario es absolutamente despojado y se puebla de los cuerpos, las energías y el diseño lumínico de Francisco Herrera Estay, que es capaz -en conjunto con la sonoridad- de crear atmósferas y situar este rito escénico en un lugar mítico y sin tiempo.
Las interpretes entran a escena en un estado especial evidente. Sus cuerpo tiemblan, de alguna manera recuerda al butoh. En conversación con Ricardo Curaqueo sabré que las bailarinas son árboles y el estado que vemos es el de cada una. Eso explica su temblor y su columna que se suspende.

El lenguaje contemporáneo convive con el originario mapuche. Lo interesante es que este vocabulario transmite un bosque, una reunión de mujeres antiguas y la llegada del día. Desde el hoy se cuenta un mito que se ha transmitido de generación en generación, en territorios alejados de las grandes ciudades.
Saltos, tomadas, movimientos en estacato, canon, son el vocabulario que Ricardo Curaqueo Curiche (“Malen” (2017), “Kalfü Pewma” (2018), “Aliwen” (2019), “Weichafe” (2019), “Mollfüñ” (2022)) formado como bailarín en la Escuela Moderna de Música, utiliza para transmitir su ascendencia.
El trabajo se mueve en los bordes, es liminal, ambicioso, ya que los lenguajes y las voces presentes pueden neutralizarse entre sí. El impacto mayo se produce cuando el cuerpo contemporáneo convive en escena con la sonoridad mapuche, la combinación es poderosa: la fisicalidad que conocemos, en el hoy citadino, como portadora de sentidos ancestrales.La rítmica, pese a la fluidez, tienen mucho de lo originario en los tránsitos lentos, donde no hay la presión de llenar el espacio con movimientos.

Las bailarinas impresionan por su compenetracion, limpieza y respirar al unísino. Y Vania Pascualetti relaliza una intepretación profunda, íntima y consciente. Su cuerpo es motor y sentido, amlagamando el hoy el ayer, el inicio y el tránsito. Como una sacerdotisa o un ser de otro mundo.

Hay logros importante en esta pieza: Ricardo logra plasmar su vivencia de mapuche citadino y contemporáneo, con formación académica en danza; también releva lo ancestral, los orígenes -que todos deberíamos conocer-; y además sumerge al público en un ritual en esta sociedad donde el nuevo rito son las RR.SS.
“Wuñelfe: lucero del amanecer” es la primer entrega de la trilogía “Cuerpos del Retorno”, donde el coreógrafo abordará diversos aspectos de la cosmovisión mapuche. Este comienzo es auspicioso, y el desafío que le espera es grande y profundo.

fotos Rodrigo Díaz