“La Jaula de las Locas”: el musical como memoria, resistencia y fiesta

El teatro musical tiene sus antecedentes en la opereta europea del siglo XIX y, en Chile, encuentra algunos hitos iniciales en “¡Esta Señorita Trini!” (1958) y “La Pérgola de las Flores” (1960). Dentro del linaje queer del género —”La Cage aux Folles”, “Rent”, “Hedwig”, “Fun Home”—. “La Jaula de las Locas”, obra estrenada en Broadway en 1983 con música y letras de Jerry Herman y libreto de Harvey Fierstein, se ha consolidado como un título ampliamente reconocido, con ocho premios Tony y múltiples montajes internacionales. Ese contexto permite situar la historia de Albin, Georges y Jean Michel.
Esta versión de “La Jaula de las Locas” se presenta en el Teatro Estudio 13 de Canal 13, y su propuesta hace eco del teatro de revista de Santiago y de circuitos como calle Corrientes en Buenos Aires, con sus vedettes, tacos y plumas. Se trata de un género que en Chile ha tenido distintos ciclos —desde “La Pérgola de las Flores”, pasando por “Balada”, dirigida por Francisco Melo y protagonizado por Felipe Castro, hasta guiños recientes como “El beso de Rock Hudson” en el GAM—, y que hoy vuelve a hacerse presente en la cartelera local, tomando fuerza a través de este montaje.
Desde el primer número se percibe una producción de oficio: la dirección de Eduardo Yedro y el trabajo de Ca-Dos Producciones se articulan en una puesta que enfatiza la coordinación del elenco y la continuidad del relato. A esto se suma la presencia de músicos en vivo, cuya ejecución aporta densidad y vitalidad a la experiencia escénica: la música se mantiene precisa en sus tiempos, con una sincronización ajustada entre escena y orquesta y un diseño sonoro de carácter profesional. En conjunto, las canciones, sus letras y su estilo remiten a una cierta “época de oro” del musical, reforzando la atmósfera del montaje.
La continuidad entre números musicales y escenas sostiene el ritmo de la obra, apoyada en la comedia de enredos en torno a una familia homoparental y su vínculo con un entorno conservador. El intermedio —asociado a cambios de escenografía y vestuario— introduce una pausa en una estructura que hasta ese momento se desarrolla de manera encadenada. La historia, de carácter directo, avanza sin mayores desvíos y se apoya en canciones que refuerzan ideas como la afirmación de la identidad, el presente y el reconocimiento del otro.
En términos interpretativos, Gonzalo Muñoz-Lerner construye un vínculo fluido con la audiencia desde su rol protagónico. Felipe Castro, en el papel de Georges, sostiene el eje de la obra con una presencia escénica consistente y un trabajo que articula lo actoral y lo vocal con solidez. A la vez, el elenco de baile y canto adquiere un lugar relevante por su versatilidad en los cambios de personaje, la precisión coreográfica y su relación con el público. Dentro de los roles secundarios, el personaje del mayordomo interpretado por Pablo Cavieres concentra varias de las reacciones de la sala, articulando buena parte del humor de la obra.
En los papeles de reparto destacan también las participaciones de Carolina Larenas y Catherine Mazoyer, cuyas presencias aportan frescura y dinamismo a la escena. El conjunto del elenco —entre quienes se encuentran Manuel Castro, Tati Fernández y Jean Michel Servant— configura un entramado escénico que sostiene la energía del montaje de principio a fin.
La resolución dramática se desarrolla en una escena de revelación en un restaurante, antes del cierre con “I Am What I Am” (“Soy lo que soy”), tema que en esta versión opera como afirmación identitaria de los personajes. Las canciones, en este sentido, no solo acompañan la narración, sino que estructuran su progresión emocional.
Más allá de su dimensión cómica y visual —maquillaje, pelucas, vestuario—, la obra pone en circulación temas vinculados a las familias escogidas, las redes de cuidado y el humor como forma de afrontar tensiones sociales. Estos elementos adquieren resonancia en un contexto contemporáneo atravesado por desigualdades y por disputas en torno a la visibilidad de comunidades LGBTQ+ en el espacio público.
A más de cuatro décadas de su estreno, “La Jaula de las Locas” continúa reactivando estas preguntas. En esta versión chilena, la obra se despliega como una experiencia escénica que combina entretenimiento, memoria y una reflexión situada sobre identidad y convivencia.

Ficha artística
Producción ejecutiva: Rodrigo Leiva & Ca.
Asistentes de producción: Lu del Río, Marion Gallardo
Dirección general: Eduardo Yedro
Asistente de dirección: Pamela Figueroa
Dirección vocal: Annie Murath
Coach actoral: Marco Espinoza
Dirección musical: Valeria Peña
Vestuario y maquillaje: Franklin Sepúlveda
Escenografía: Patricio Pérez / Manuel Pérez / Guido Zamorano
Iluminación: Luis Quiroz
Sonido: Claudio Torres
Músicos: Constanza Tapia, Felipe Matus, Cristóbal Zamorano, Santiago Ardanaz, Ignacio Pérez, Felipe Cherubini
Elenco: Felipe Castro, Gonzalo Muñoz-Lerner, Catherine Mazoyer, Manuel Castro, Tati Fernández, Aldo Marambio, Alexis Quiroz, Angélica León, Camila Urbina, Carolina Larenas, Diego Murath, Fabián Peñaloza, Gonzalo Beltrán, Iván Labra, Jean Michel Servant, Jean Paul Bauer, Juan Acuña, Miguel Suazo, Nikolas Lagos, Pablo Cavieres
RR.SS.: Kim Godoy, Marie Figueroa, Stephanie Brown